miércoles, 21 de abril de 2021

Tres Mensajes del Evangelio de Hoy:


 Tres Mensajes del Evangelio de Hoy:  Juan 6,35-40



1

1. 1. Jesús es el alimento de tu alma.

El hambre y sed física es insaciable. Nunca podrán ser satisfechas nuestra hambre y sed físicas. En cambio, el hambre y sed espiritual es una saciedad para siempre. Son saciables para siempre en la persona de Jesucristo en su Palabra, ejemplo, su presencia, en la Eucaristía (amor, verdad, libertad, alegría, paz, gozo). Gaudium et spes, n. 22: CRISTO REVELA EL HOMBRE AL PROPIO HOMBRE. ¿Pero qué quiere decir exactamente la frase «Cristo revela el hombre al hombre»? Cristo, el hombre perfecto, nos hace ver cómo son (o por lo menos cómo deberían ser) los demás hombres. Él se nos ofrece sencillamente como perfecto modelo de humanidad.

A nivel teológico, la idea parece bastante sencilla: para empezar, el hombre, según el libro del Génesis (Gn 1,26), está hecho «a imagen de Dios»; luego, el Nuevo Testamento nos presenta a Cristo como la Imagen Perfecta del Padre (cfr. 2 Co 4,4; Col 1,15; He 1,3); y como conclusión: el hombre se realiza a sí mismo si se asemeja a Cristo. Dicho de otro modo: puesto que la humanidad de Cristo refleja la naturaleza divina, el hombre, si se ajusta lo mejor que pueda a esta humanidad, acabará divinizándose.

2.     2.  Dios nunca te rechaza.

Cristo conoce la profundidad del corazón y de nuestra miseria, y, sin embargo, él no nos rechaza. Porque su amor no es como el amor humano que exige condiciones, en cambio, el amor divino es incondicional. Nada de lo que nosotros hagamos cambiará el amor de Dios, su amor es incondicional. Basta la contrición, el arrepentimiento, pedir perdón, querer nuestra conversión. El no saca de su corazón a nadie, pero tampoco lo obliga. Quiere nuestro arrepentimiento y conversión.

3.      3. ¿Cómo aumentar la fe en la Eucaristía?

Pedir a Dios un corazón abierto para ver y creer, suplicar el don de la fe, el amor, la entrega por la eucaristía. Tratando de comprender la misa podemos crecer en el amor a la eucaristía, visitarlo en el sagrario. Es un esfuerzo personal pero también es una gracia que hay que pedir a Dios siempre.

Compromiso: Pedir en el Rosario el aumento de la fe en la Eucaristía.

lunes, 19 de abril de 2021

DOMINGO 3º DEL TIEMPO DE PASCUA



Pbro. Lic. René Pérez Montiel

LAS PRUEBAS DE LA RESURRECCIÓN
Hech 3, 13-15. 17-19; Sal 4; 1 Jn 2, 1-5; Lc 24, 35-48

Para resolver estas dificultades, Lucas a escrito este episodio. Lo dice claramente, “después de haber investigado diligentemente” (Lc 1,3):

1)    El episodio que hoy meditamos acontece por la tarde del mismo día de la Pascua.

a.    Mientras los Apóstoles y los otros discípulos estando reunidos hablaban y comentaban de los acontecimientos: “se presentó en medio de ellos”.

b.    El ánimo de ellos: “desconcertados”, “llenos de temor”, “creían ver un fantasma”.

c.      El saludo que Jesús les hace: “la paz esté con ustedes”. El Resucitado trae verdaderamente la paz y la dona a sus discípulos.

2)    En segundo lugar, les asegura que es Él en carne y hueso y no un fantasma, una alucinación o una ficción, es decir, una superstición: “Tóquenme y convénzanse”.No teman; soy yo”. “Miren mis manos y mis pies (que portan las huellas de mis clavos). “Soy yo en persona”. Y para dar una prueba aún más convincente se hace servido pescado asado y “se puso a comer delante de ellos”.

3)    Dudas y perplejidades desaparecerán de la mente de los Apóstoles, después de haber tenido las pruebas, una “grande alegría” invadió sus corazones.

APLICACIÓN DE LA PALABRA DE DIOS A LA VIDA:

¿En qué apoyas tu fe? ¿En supersticiones o en la verdad? ¿Has estudiado e investigado diligentemente? Dudar nunca será una ofensa para Dios sino un camino para encontrar la verdad. Lo que es una ofensa a Dios es propiciar la ignorancia, el error y construir una religión sólo por la opinión de las personas. Es una ofensa decir, que cada uno crea en el dios que quiera y como quiera. El relativismo, el subjetivismo, la simple opinión, y reducir los valores a cada uno, es un error. La verdadera religión nace de la relación con Dios y la búsqueda de la verdad. El conocimiento de Dios y las exigencias que nacen de ese conocimiento. Ahí donde hay fe, pero no vives comprometido y no hay contenido de fe, no hay verdadera fe y religión.

El mismo Jesús presenta la Escritura como fuente y testimonio de la verdad: “Está escrito que el Mesías tenía que padecer y había de resucitar al tercer día”.

1)    Para comprender el sentido de esta interpretación de la Escritura y aceptarla es necesario que el mismo Jesús pascual, la clave de todas las Escrituras, abra nuestra inteligencia.

2)    Y nos convierta en verdaderos testigos gozosos y no discípulos temerosos protegidos por “puertas cerradas”. Nos convierta en Testigos, que creen en la fuerza del amor, fuerza del amor que hace nuevo lo es viejo y llama de la muerte a la vida.

3)    Ya basta. No reduzcas tu fe a las misas y piedad digitalmente en este tiempo de pandemia, busca la comunión sacramental y la confesión para que recibas la fuerza de Cristo.

4)    Jesús se tiene que convertir en verdadero alimento espiritual para tu vida, no basta sólo el simple deseo, tiene que convertirse en realidad. No es lo mismo desear comer, que comer; no es lo mismo desear beber, que beber. Detrás de una pantalla jamás podrás recibir el alimento que se prepara y puede ser siempre para ti, si estás presente.

lunes, 12 de abril de 2021

CAMINOS PARA MANTENER EL AMOR

 

CAMINOS PARA MANTENER EL AMOR

El Matrimonio nunca dejará de ser un compromiso de amor, entrega, renuncia y aceptación entre un hombre y una mujer. Por eso me alegra compartir contigo algunos consejos fundamentales.

 

1. Recordar por qué se enamoraron

Nunca se debe olvidar la razón por la que decidieron unir sus vidas. Hay que repasar una y otra vez las cosas que los enamoraron. 

2. Mantenerse enamorados es una decisión

Amar a una persona es un acto de voluntad. En el Matrimonio se debe mantener esa decisión que implica generosidad, alegría y renuncia por el bien del otro.

3. Equilibrio entre los sentimientos y la razón

El enamoramiento se caracteriza por los sentimientos y el ‘sentir bonito’, pero un amor maduro requiere de la racionalidad para enfrentar las dificultades.

4. Proteger el amor

El amor se protege día a día de todos los peligros. Es una piedra preciosa que hay que cuidarla, pero también pulirla.

5. Honestidad

La sinceridad en el Matrimonio es vital. Si hay mentiras en la relación, se corre el riesgo de alejarse de la pareja. Ocultar verdades sólo lleva a insatisfacciones y enfrentamientos.


6. Lealtad

Conlleva: sinceridad, honestidad, transparencia, autenticidad y fidelidad. La lealtad es parte fundamental del Matrimonio, pues recuerda las promesas que se hicieron ante Dios


7. La Comunión

Que la unión sea plena: física, afectiva y espiritual. Que el placer de estar juntos sea para hacer sentir bien al otro y sentir un placer sano, físico y constructivo. Ambas partes se deben sentir amadas y valiosas en su integridad.

8. Crecimiento en pareja

Crecer y madurar juntos para cultivar el cariño y la admiración. A lo largo del Matrimonio se van cambiando ideas y costumbres, y se va eliminando lo que no es funcional.

9. Respeto integral

En el trato, el pensamiento, libertad, individualidad y autonomía. Este es la regla de oro por excelencia, pues la pareja es un ser independiente y debemos respetar su libertad en todos los sentidos.

10. Permanencia en el compromiso y proyecto de vida

Este compromiso implica una renuncia voluntaria; también implica decisión, sacrificio y amor. El Matrimonio es un compromiso constante para lograr un proyecto de vida, lo cual deriva en la fidelidad como fruto de la libertad de elección y no por obligación.


sábado, 10 de abril de 2021

DOMINGO DE LA DIVINA MISERICORDIA

 


La Divina Misericordia (2º Domingo de Pascua)
Hech 4,32-35; Sal 17 71; 1 Jn 5, 1-6; Jn 20,19-31

La Divina Misericordia es la manifestación amorosa de Dios en una historia herida por el pecado. “Misericordia” proviene de dos palabras: “Miseria” y “Cor”.

Jesucristo, muerto y resucitado, es la suprema manifestación y actuación de la Divina Misericordia. «Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo Unigénito» (Jn 3,16) y lo ha enviado a la muerte para que fuésemos salvados.

Por la fe y la conversión acogemos el tesoro de la Divina Misericordia.

Tres elementos:

1)    Recibimos de Jesús el Espíritu Santo,

2)    El encargo ser ministros del perdón y

3)    el mandato de evangelizar que no está bajo potestad de ninguna institución humana sino del mismo Jesús Nuestro Señor.

El modo concreto de ser misericordioso:

1)    los que habían creído tenía un solo corazón y una sola alma; todo lo poseían en común y nadie consideraba suyo nada de lo que tenía.

2)    Brilla la misericordia divina en su manera de acoger también a quienes tienen dudas o son escépticos.



jueves, 8 de abril de 2021

VIERNES DE LA OCTAVA DE PASCUA

 Hechos de los apóstoles 4, 1-12:

Pedro y Juan se presentan ante el Sanedrín tras curar a un paralítico. Los sumos sacerdotes y la guardia del templo los conducen a la cárcel por predicar a Jesucristo resucitado. Son interrogados por nombre de quién ellos han sanado a tal paralítico.


Es Pedro, quien, impulsado por el Espíritu Santo, toma la iniciativa de dar la cara y de anunciar que es en nombre de Jesús el Nazareno, crucificado por los judíos, y resucitado por Dios quien mueve sus actos de fe, y sus actos de sanación.

Pedro y Juan han asumido el mandato del Resucitado: Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda la creación… lo que desaten en la tierra quedará desatado en el cielo. El poder de curar de los Apóstoles.

La palabra de vida no puede quedar encerrada entre los muros de la irreligiosidad, de la intolerancia o de las múltiples formas que adopta la lucha contra Dios. La palabra de vida lleva salud a los enfermos, consuelo a los afligidos, y reconciliación a los descarriados.

Una palabra que parte de la experiencia de la resurrección, de la alegría pascual, es la que llena ahora el corazón de Pedro. Ya no niega, ya no se esconde, ahora es quien da la cara por Dios tomando la iniciativa.

 

Texto del Evangelio (Jn 21,1-14): Ésta fue ya la tercera vez que Jesús se manifestó a los discípulos después de resucitar de entre los muertos.


·    Los prepara para la misión de extender la Iglesia por todo el mundo.

·    153 peces: todas las naciones paganas, porque la buena noticia del Evangelio ha de llegar a todas las personas y a todos los pueblos.

·    Echar la red en la dirección que Él nos indica: no tengamos miedo porque el amor verdadero expulsa el temor. Nada, absolutamente nada hay imposible para Dios. A nosotros solo nos toca confiar, amar y orar.

·    Un corazón desorientado, frustrado y desanimado no consigue ver el Resucitado.

·    «¿Tienes fe? ¿Tienes esperanza? ¿Tienes caridad?»…. «Señor, dame fe, dame esperanza, dame caridad para que te las dé». Obedece, y las tendrás en abundancia.


miércoles, 7 de abril de 2021

MIÉRCOLES DE LA OCTAVA DE PASCUA

 Texto del Evangelio (Lc 24,13-35): Iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús.


Hoy el Evangelio nos asegura que Jesús está vivo y continúa siendo el centro sobre el cual se construye la comunidad de los discípulos. Es precisamente en este contexto eclesial —en el encuentro comunitario, en el diálogo con los hermanos que comparten la misma fe, en la escucha comunitaria de la Palabra de Dios, en el amor compartido en gestos de fraternidad y de servicio— que los discípulos pueden realizar la experiencia del encuentro con Jesús resucitado.

Los discípulos cargados de tristes pensamientos, no imaginaban que aquel desconocido fuese precisamente su Maestro, ya resucitado. Pero sentían «arder» su corazón (cf. Lc 24,32), cuando Él les hablaba, «explicando» las Escrituras. La luz de la Palabra disipaba la dureza de su corazón y «sus ojos se abrieron» (cf. Lc 24, 31).

El icono de los discípulos de Emaús nos sirve para guiar el largo camino de nuestras dudas, inquietudes y a veces amargas desilusiones. El divino Viajante sigue siendo nuestro compañero para introducirnos, con la interpretación de las Escrituras, en la comprensión de los misterios de Dios. Cuando el encuentro se vuelve pleno, la luz de la Palabra sigue a la luz que brota del «Pan de vida», por el cual Cristo cumple de modo supremo su promesa de «yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28,20).

El Papa Emérito Benedicto XVI explicó que «el anuncio de la Resurrección del Señor ilumina las zonas oscuras del mundo en el que vivimos».

sábado, 3 de abril de 2021

VIGILIA Y DOMINGO DE RESURRECCIÓN

 VIGILIA Y DOMINGO DE RESURRECCIÓN – AÑO 2021

Pbro. Lic. René Pérez Montiel

1) Vivamos la Pascua con mucha alegría. Cristo ha resucitado: celebrémoslo llenos de alegría y de amor. Hoy, Jesucristo ha vencido a la muerte, al pecado, a la tristeza... y nos ha abierto las puertas de la nueva vida. ¡Que nadie esté triste! Cristo es nuestra Paz y nuestro Camino para siempre.

2) El gran signo que hoy nos da el Evangelio es que el sepulcro de Jesús está vacío. Ya no tenemos que buscar entre los muertos a Aquel que vive, porque ha resucitado. Y los discípulos, que después le verán Resucitado, es decir, lo experimentarán vivo en un encuentro de fe maravilloso, captan que hay un vacío en el lugar de su sepultura. Sepulcro vacío y apariciones serán las grandes señales para la fe del creyente.

3) Las mujeres son las primeras en experimentar la resurrección de Jesús. Son también las primeras en dar testimonio de su experiencia. Y aunque su fe es una mezcla de miedo y de alegría, Jesús les premia esta fe y se les aparece mientras van por el camino.

4) El centro de toda la experiencia de fe no es en primer lugar una doctrina ni unos dogmas. Es la persona de Jesús. La fe de las dos mujeres del Evangelio de hoy está centrada en Él, en su persona y en nada más. ¡Lo han experimentado vivo y van a anunciarlo vivo!

5) La Resurrección de Jesucristo es un hecho del que no podemos dudar. El ángel DICE a María Magdalena y a María (la madre de Santiago) y a Salomé, dentro del sepulcro vacío: «No se espanten ustedes. Buscan a Jesús de Nazaret, el crucificado. Ha resucitado; no está aquí. Miren el lugar donde lo pusieron» (Mc 16,6).

6) Tampoco, podemos dudar que, también a nosotros, después de la muerte, nos espera una vida nueva, que será eterna (cfr. Mc 16,7). San Pablo lo afirma con gran convencimiento: «Si hemos muerto con Cristo, confiamos en que también viviremos con Él. Sabemos que Cristo, habiendo resucitado, no volverá a morir. La muerte ya no tiene poder sobre Él» (Rm 6,8-9). Y esta alegre esperanza es la que le da sentido a nuestra vida cristiana, con la voluntad de vivir como Jesús, de caminar tras Él.

7) Ojalá la Gloria del Señor Jesús nos mantenga en pie cara al cielo y ojalá podamos siempre ser considerados como un "Pueblo Pascual". Ojalá podamos pasar de ser un "pueblo de Viernes Santo" a uno de Pascua. Hemos de ser fuego que ilumine y muestre la verdad de Dios, ser palabra al perdonar y amar, ser agua del bautismo que ayude a sanar y levantar y ser Eucaristía que alimente para que otros digan que vale la pena vivir. Amén.

 

¡Dios te bendiga!

viernes, 2 de abril de 2021

VIERNES SANTO= BREVE REFLEXIÓN

 Texto del Evangelio (Jn 18,1—19,42): Él cargando con su cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario, que en hebreo se llama Gólgota, y allí le crucificaron (...). Dijo: «Todo está cumplido». E inclinando la cabeza entregó el espíritu.


A pesar de que la Pasión de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo es una celebración que hacemos todos los años. El corazón se nos sigue quedando encogido ante el misterio de la muerte de Jesús.

      Jesús en la cruz es un grito permanente contra la injusticia, contra cualquier injusticia.

Hoy, volvemos la mirada, en especial, para aquellos que más sufren en nuestro medio. La mirada de Cristo sufridor se vuelve para aquellos que padecen en las camas de hospitales o de nuestras casas, en aquellos que están sufriendo en la soledad, en la depresión, en la opresión del alma, del cuerpo y del espíritu, aquellos que están siendo privados de derechos a la vida. Él está dando Su vida por nosotros, pero no dejemos de mirarlo en los sufrimientos de aquellos que padecen en el día de hoy, ellos son para nosotros la imagen de Cristo crucificado y paciente.

Miremos el sufrimiento de Cristo, hagamos memoria de la Pasión del Señor, no para tener compasión y piedad de Él, pero para que podamos redimirnos, para que podamos tomar conciencia de nuestra propia debilidad humana y asumir que un Dios nos amó mucho al punto de sufrir toda la tragedia humana para salvarnos de la tragedia del pecado (venial= escupir el rostro de Cristo y mortal (darle muerte a Cristo en el alma). Él sufrió por nosotros, se entregó por nosotros, Él desea que la salvación llegue hoy en mí, en ti, en nuestra casa, en nuestra familia.

Hagamos silencio, entremos en el silencio de Dios. Contemplemos el Cristo crucificado. Que cada llaga de Cristo apaga las llagas de nuestros pecados, que cada gota de sangre de Jesús sea derramada en nuestra sangre y nos de la vida.

Que el agua que viene del lado abierto de Cristo en la cruz nos lave, nos purifique y nos redima. Que el agua del lado abierto de Cristo nos conceda una vida nueva. Entra en el misterio de la Pasión del Señor, reverenciemos, adoremos el Cristo Crucificado que dio Su vida para salvarnos.

¡DIOS TE BENDIGA POR SIEMPRE Y TE CONSERVE EN SU PAZ Y ALEGRÍA!

jueves, 1 de abril de 2021

Jueves Santo (Misa vespertina de la Cena del Señor)

 

Celebración Jueves Santo (institución de la Eucaristía)

Guía de homilía (Pbro. Lic. René Pérez Montiel)

Hoy recordamos aquel primer Jueves Santo de la historia, en el que Jesucristo se reúne con sus discípulos para celebrar la Pascua. Entonces inauguró la nueva Pascua de la nueva Alianza (Éxodo 12, 1-8. 11-14), en la que se ofrece en sacrificio por la salvación de todos.



1     1) La institución de la Eucaristía como memorial de la “alianza nueva y eterna” (1 Cor 11, 23-26) y la institución del sacerdocio ministerial

En la Santa Cena, al mismo tiempo que la Eucaristía, Cristo instituye el sacerdocio ministerial. Mediante éste, se podrá perpetuar el sacramento de la Eucaristía. El prefacio de la Misa Crismal nos revela el sentido: «Él elige a algunos para hacerlos partícipes de su ministerio santo; para que renueven el sacrificio de la redención, alimenten a tu pueblo con tu Palabra y lo reconforten con tus sacramentos»

2) Y aquel mismo jueves, Jesús nos da el mandamiento del amor (Jn 13, 1-15)

«Ámense unos a otros como yo los he amado» (Jn 13,34). Antes, el amor se fundamentaba en la recompensa esperada a cambio, o en el cumplimiento de una norma impuesta. Ahora, el amor cristiano se fundamenta en Cristo. Él nos ama hasta dar la vida: ésta ha de ser la medida del amor del discípulo y ésta ha de ser la señal, la característica del reconocimiento cristiano.

Pero, el hombre no tiene capacidad para amar así. No es simplemente fruto de un esfuerzo, sino don de Dios. Afortunadamente, Él es Amor y —al mismo tiempo— fuente de amor, que se nos da en el Pan Eucarístico.

3) Finalmente, hoy contemplamos el lavatorio de los pies (Jn 13, 1-15)

En actitud de siervo, Jesús lava los pies de los Apóstoles, y les recomienda que lo hagan los unos con los otros (cf. Jn 13,14). Hay algo más que una lección de humildad en este gesto del Maestro. Es como una anticipación, como un símbolo de la Pasión, de la humillación total que sufrirá para salvar a todos los hombres.

Jesucristo es auténticamente humilde. Ante este Cristo humilde nuestros moldes se rompen. Jesucristo invierte los valores meramente humanos y nos invita a seguirlo para construir un mundo nuevo y diferente desde el servicio.

MIÉRCOLES DE LA SEMANA SANTA

 Texto del Evangelio (Mt 26,14-25): Uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue donde los sumos sacerdotes, y les dijo: «¿Qué queréis darme, y yo os lo entregaré?». Ellos le asignaron treinta monedas de plata.

REFLEXIÓN

Hoy, con tristeza, contemplamos cómo se fue tramando la traición de Judas. Podemos aprender una lección: las traiciones no aparecen repentinamente; antes se “cuecen” en un corazón malo. Cenando con Jesús, Judas disimula: «¿Soy yo acaso, Maestro?». Pero ante Dios no hay simulación posible; Dios es Dios y lo ve todo: «Sí, tú lo has dicho».

—Judas vendió al Maestro por unos 60 dólares. El perfume con que María ungió a Jesús costaba unos 2.000 dólares. ¿Cuánto vale Jesús para ti? ¿De qué lado estás?

EL DIOS DE LOS IMPOSIBLES: Gén 17,1.9-10.15-22; Sa1127; Mt 8, 1-4

  Viernes 25 de junio de 2021 Semana XII del tiempo ordinario 1)      Génesis 17, 1. 9-10. 15-22: EL DIOS DE LOS IMPOSIBLES (VS= Esterilid...