lunes, 19 de abril de 2021

DOMINGO 3º DEL TIEMPO DE PASCUA



Pbro. Lic. René Pérez Montiel

LAS PRUEBAS DE LA RESURRECCIÓN
Hech 3, 13-15. 17-19; Sal 4; 1 Jn 2, 1-5; Lc 24, 35-48

Para resolver estas dificultades, Lucas a escrito este episodio. Lo dice claramente, “después de haber investigado diligentemente” (Lc 1,3):

1)    El episodio que hoy meditamos acontece por la tarde del mismo día de la Pascua.

a.    Mientras los Apóstoles y los otros discípulos estando reunidos hablaban y comentaban de los acontecimientos: “se presentó en medio de ellos”.

b.    El ánimo de ellos: “desconcertados”, “llenos de temor”, “creían ver un fantasma”.

c.      El saludo que Jesús les hace: “la paz esté con ustedes”. El Resucitado trae verdaderamente la paz y la dona a sus discípulos.

2)    En segundo lugar, les asegura que es Él en carne y hueso y no un fantasma, una alucinación o una ficción, es decir, una superstición: “Tóquenme y convénzanse”.No teman; soy yo”. “Miren mis manos y mis pies (que portan las huellas de mis clavos). “Soy yo en persona”. Y para dar una prueba aún más convincente se hace servido pescado asado y “se puso a comer delante de ellos”.

3)    Dudas y perplejidades desaparecerán de la mente de los Apóstoles, después de haber tenido las pruebas, una “grande alegría” invadió sus corazones.

APLICACIÓN DE LA PALABRA DE DIOS A LA VIDA:

¿En qué apoyas tu fe? ¿En supersticiones o en la verdad? ¿Has estudiado e investigado diligentemente? Dudar nunca será una ofensa para Dios sino un camino para encontrar la verdad. Lo que es una ofensa a Dios es propiciar la ignorancia, el error y construir una religión sólo por la opinión de las personas. Es una ofensa decir, que cada uno crea en el dios que quiera y como quiera. El relativismo, el subjetivismo, la simple opinión, y reducir los valores a cada uno, es un error. La verdadera religión nace de la relación con Dios y la búsqueda de la verdad. El conocimiento de Dios y las exigencias que nacen de ese conocimiento. Ahí donde hay fe, pero no vives comprometido y no hay contenido de fe, no hay verdadera fe y religión.

El mismo Jesús presenta la Escritura como fuente y testimonio de la verdad: “Está escrito que el Mesías tenía que padecer y había de resucitar al tercer día”.

1)    Para comprender el sentido de esta interpretación de la Escritura y aceptarla es necesario que el mismo Jesús pascual, la clave de todas las Escrituras, abra nuestra inteligencia.

2)    Y nos convierta en verdaderos testigos gozosos y no discípulos temerosos protegidos por “puertas cerradas”. Nos convierta en Testigos, que creen en la fuerza del amor, fuerza del amor que hace nuevo lo es viejo y llama de la muerte a la vida.

3)    Ya basta. No reduzcas tu fe a las misas y piedad digitalmente en este tiempo de pandemia, busca la comunión sacramental y la confesión para que recibas la fuerza de Cristo.

4)    Jesús se tiene que convertir en verdadero alimento espiritual para tu vida, no basta sólo el simple deseo, tiene que convertirse en realidad. No es lo mismo desear comer, que comer; no es lo mismo desear beber, que beber. Detrás de una pantalla jamás podrás recibir el alimento que se prepara y puede ser siempre para ti, si estás presente.

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