25 de Marzo: La Anunciación del Señor
Nueve meses antes de Navidad celebramos la encarnación del Hijo de Dios, que san Lucas describe en el anuncio del ángel a la santísima Virgen. Toda la liturgia del día de hoy está coloreada por las palabras del salmista, que la carta a los hebreos pone en de Cristo al llegar al mundo: "Aquí estoy, Dios mío: vengo para cumplir tu voluntad".
TEXTOS BÍBLICOS DEL DÍA
Is 7,10-14; Sal 39; Heb 10,4-10; Lc 1, 26-38
GUIA DE HOMILIA
1)
PRIMERA LECTURA: Is 7,10-14
Esta profecía mesiánica surge en el contexto en el cual, el
pueblo de Israel, temeroso ante la proximidad de una invasión, se siente
tentado a recurrir a Asiria para que lo salve. Es aquí donde Dios les recuerda
que su único salvador es él y que, como prueba de su presencia y su poder, les
dará una señal para que ya no duden y confíen plenamente en él.
Esta señal vendrá a convertirse precisamente en la llegada
del Mesías, que es Dios-con-nosotros. El pueblo quizás no imaginó la
profundidad de estas palabras, las cuales quedaron aún lejos de iluminar la
realidad que Dios tenía pensada para la salvación del pueblo, pues si bien la
Encarnación del Verbo realizó el cumplimiento de la profecía, el envío del
Espíritu Santo, producto de este proyecto salvífico, hizo que Dios sea ahora
Dios-en-nosotros.
Hazte, pues, consciente de que Dios es-en-ti, y que desde tu
corazón busca iluminar y salvar a toda la humanidad.
Oración:
Señor, que mi ser lleno de tu presencia sirva para que
ilumines al mundo y lo lleves hasta la plenitud de tu amor, yo te ratifico mi
disposición de ser tu instrumento; úsame como quieras, Señor, y santifícame.
2) EVANGELIO: Lc 1, 26-38
Uno de los valores más exquisitos que permiten que
el Reino de los cielos se instaure es la disponibilidad. La vida no
es siempre fácil y nuestros proyectos, en muchas ocasiones, se ven modificados
incluso drásticamente. Creo sinceramente que María tendría otros planes para su
matrimonio, sin embargo, se presenta siempre disponible a la voluntad y a la
acción de Dios en su vida. Y esto es precisamente lo que hace que el Reino de
los cielos se haga una realidad.
El Sí disponible de María une el cielo con la tierra.
Busquemos, no solo hoy, sino toda nuestra vida, poner buena cara a los cambios
que Dios va realizando en nuestra vida, teniendo presente que esta
disponibilidad hará de nosotros un instrumento valioso para que el Reino se
realice en nuestras familias y en nuestra sociedad.

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