Meditación a la Primera Lectura: Jeremías 20, 10-13
Ciertamente Jeremías tenía muchos
enemigos que se oponían a su predicación y con ello, a que se realizara la
voluntad de Dios. Hoy nosotros podríamos decir que tenemos un solo enemigo y es
nuestro pecado, es todo aquello que, como en tiempos del profeta, se opone a
que el Reino de los cielos se establezca, primeramente, en nuestro corazón y
después en todo nuestro entorno. Es una lucha iniciada en el paraíso y que
continúa en nosotros hasta el último de nuestros días.
Jeremías predicando en tiempos difíciles
Sin
embargo, a diferencia del caso de Jeremías, nuestro enemigo ha sido ya vencido
por Cristo. Si todavía tiene poder en nuestra vida y en nuestra sociedad, es
porque muchas veces nuestra adhesión a Cristo es sólo parcial y no total.
Aprópiate de la victoria de Cristo. Esta es la única oportunidad de que,
vencido nuestro enemigo, vivamos en la paz y la alegría de Dios.
Oración: Dios mío, cuando el enemigo se
levante contra mí para tentarme, cuando me critiquen por mi modo de vivir,
cuando lo más sencillo sea huir o evadir una situación en verdad abrumadora,
recuérdame, Señor, que tú salvas mi vida y me libras de la mano del maligno,
así podré alabarte y cantar tu amor y tu bondad.
Acción: Hoy consagraré a Jesús mis
dolores, penas, preocupaciones mediante un momento de oración.
-------------------------------------------------
Texto del Evangelio (Jn 10,31-42):
Los judíos trajeron otra vez piedras para apedrearle. Jesús les dijo: «Muchas obras buenas que vienen del Padre os he mostrado. ¿Por cuál de esas obras queréis apedrearme?».
¿Cuáles son causas por las que
Jesús fue perseguido y asesinado? ¿Cuál fue su mejor defensa?
EL
EVANGELIO EN NUESTRA VIDA
Cuando la
vida del cristiano transcurre con demasiada tranquilidad, es muy posible que
nuestro testimonio cristiano no esté siendo muy creíble a los ojos de los
demás.
Nuestras
obras dan testimonio, o deben darlo, de nuestra personalidad cristiana pues, al
igual que Jesús, nosotros realizamos las obras que él mismo realizó, a fin de
llevar a cabo el proyecto del Padre para nuestro mundo. No se trata pues de
hablar tanto, sino de mostrar con nuestra propia vida que pertenecemos a
Cristo, que su camino es nuestro camino, que sus proyectos son los nuestros.
En fin,
que ya no somos nosotros los que vivimos, sino que es Cristo quien vive en
nosotros. ¿Tus proyectos son los de Cristo? Y si lo son, ¿los
defiendes y realizas con todo tu corazón?


No hay comentarios.:
Publicar un comentario