Texto del Evangelio (Jn 18,1—19,42): Él cargando con su cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario, que en hebreo se llama Gólgota, y allí le crucificaron (...). Dijo: «Todo está cumplido». E inclinando la cabeza entregó el espíritu.
A pesar de
que la Pasión de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo es una celebración que
hacemos todos los años. El corazón se nos sigue quedando encogido ante el
misterio de la muerte de Jesús.
Jesús en la cruz es un grito permanente contra la injusticia, contra
cualquier injusticia.
Hoy,
volvemos la mirada, en especial, para aquellos que más sufren en nuestro medio.
La mirada de Cristo sufridor se vuelve para aquellos que padecen en las camas
de hospitales o de nuestras casas, en aquellos que están sufriendo en la
soledad, en la depresión, en la opresión del alma, del cuerpo y del espíritu,
aquellos que están siendo privados de derechos a la vida. Él está dando Su vida
por nosotros, pero no dejemos de mirarlo en los sufrimientos de aquellos que
padecen en el día de hoy, ellos son para nosotros la imagen de Cristo
crucificado y paciente.
Miremos el
sufrimiento de Cristo, hagamos memoria de la Pasión del Señor, no para tener
compasión y piedad de Él, pero para que podamos redimirnos, para que podamos tomar
conciencia de nuestra propia debilidad humana y asumir que un Dios nos amó
mucho al punto de sufrir toda la tragedia humana para salvarnos de la tragedia
del pecado (venial= escupir el rostro de Cristo y mortal (darle muerte a Cristo
en el alma). Él sufrió por nosotros, se entregó por nosotros, Él desea que la
salvación llegue hoy en mí, en ti, en nuestra casa, en nuestra familia.
Hagamos
silencio, entremos en el silencio de Dios. Contemplemos el Cristo crucificado.
Que cada llaga de Cristo apaga las llagas de nuestros pecados, que cada gota de
sangre de Jesús sea derramada en nuestra sangre y nos de la vida.
Que el agua
que viene del lado abierto de Cristo en la cruz nos lave, nos purifique y nos
redima. Que el agua del lado abierto de Cristo nos conceda una vida nueva.
Entra en el misterio de la Pasión del Señor, reverenciemos, adoremos el Cristo
Crucificado que dio Su vida para salvarnos.

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